Una verdad agridulce.
by Henry Salas
La gente cambia, entra y sale de tu vida. Pero eso está bien, es natural; cumplen su ciclo y se van, aunque se queden para siempre en tu memoria y en tu corazón.
Quizás no se trata de olvidarlas, si no de dejarlas ir y recordarlas para siempre. Llorarles, reírles, y todo lo que su recuerdo implique. Dejarlas vivir en nuestras memorias. Esa es la magia: no tienen que estar atadas físicamente a nosotros para acompañarnos hasta el final de nuestros días.
Quizás nuestros caminos se vuelvan a cruzar con los de ellos. Probablemente nunca lo hagan de nuevo. Pero eso no es lo importante, y nunca lo será. Lo importante es que en algún momento los encontramos, los amamos, los vivimos. Y nuestra vida nunca volverá a ser la misma después de ellos.
Es una verdad agridulce, pero como todo en esta vida, depende del cristal con que se mire.
Qué chulo c:
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